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Ancillary Sword (Espada Auxiliar) – Ann Leckie

Ancillary_Sword_by_Ann_LeckieAncillary Sword es la segunda novela de las tres que completan la trilogía Imperial Radch (Imperio Radch o “Radch Imperial”). Este mismo blog tiene una entrada sobre el anterior libro, que fue realmente bien recibido por la crítica. Esta segunda entrega no ha recibido tantos premios, pero, dentro de lo que suele esperarse en un segundo título de una trilogía, ha sido bien recibida.

De hecho, ha sido galardonada con el British Science Fiction Association Award (a.k.a. BSFA Award) de 2014 y el Premio Locus a la mejor novela de Ciencia Ficción en 2015. También fue nominada a los premios Nébula en la categoría de Mejor Novela del año 2015, quedando en segundo lugar, y a los premios Hugo, en la misma categoría y quedando en la misma posición.

Todo ello, merecido. La segunda novela de la trilogía Radch puede que no tenga el impacto que tuvo la primera, esencialmente por la novedad y por el gran trabajo que Leckie hizo con ella, pero sin duda es una buena novela, bien estructurada, y que abre un poco más y con más detalle el universo en el que nos habíamos comenzado a sumergir en el primer libro.

Para todo aquel que no haya leído la primera novela aún, colocar aquí la sinopsis supondría destrozar el final de ésta, de modo que intentaré sólo destacar sus puntos fuertes sin desentrañar nada de la trama de la primera ni de la segunda. Y, aunque pueda no parecerlo, esta tarea no resulta fácil.

En primer lugar, Ancillary Sword no se presenta como una novela donde haya un objetivo claro – al contrario que en el caso de su predecesora – sino un punto de partida bien definido que va desarrollando una serie de situaciones frente a las que Breq, la protagonista, debe reaccionar de un modo u otro.

9788834729045BLo interesante de la novela es, precisamente, que en esta reacción Breq siempre debe tener en consideración elementos que, hasta el momento, no se  habían tratado tanto, como la política del Imperio, los rituales religiosos o la correción social. Y es ahí donde se encuentra el atractivo de Ancillary Sword: profundiza más en la organización política, social y religiosa del Imperio Radch.

Pero antes de hacer un poco de hincapié en ello, puede ser una buena idea dejar claro que, en cierto modo, la novela tiene dos partes: una primera parte de vida militar a bordo de una nave; y una segunda parte, de carácter más político y social, en la superficie de un planeta.

Dicho esto, la primera parte resulta bastante divertida, puede que más amena y muy llamativa con aquellos que nos quedamos con ganas de saber más sobre la organización de una nave del imperio en el primer libro. Son palpables las relaciones de respeto y confianza que se crean entre los soldados, sus tenientes y el capitán o la capitana de la nave, profundizando en conceptos que Ancillary Justice ya nos había permitido entrever. Y eso es algo de gran valor en una novela donde la protagonista, y gran parte de su entorno, son militares:

Two days before, while Tisarwat had sat being examinated in Medical, while Ship made the connections that would let it -and me- read her like it could every other member of the crew, her Bos had gone over every millimeter of her luggage and come to fairly accurate conclusions about her history. They were prepared to be disgusted with her ignorance, a baby fresh from training, a matter for mocking and exasperation, yes. But also for sympathy, and some anticipatory pride. Her Bos would be able to claim credit for any of Tisarwat’s future accomplishments, because after all they would have raised her. Taught her anything she knew that was really important. They were prepared to be hers. Wanted very much for her to turn out to be the sort of lieutenant they would be proud to serve under.

(Dos días antes, mientras Tisarwat estaba siendo examinada en el sector Médico, mientras Nave hacía las conexiones que le permitirían -y a mi- leer su situación como leía la de cualquier otro miembro de la tripulación, sus Bos habían revisado cada milímetro de su equipaje y habían llegado a conclusiones bastante acertadas sobre su historia. Estaban preparadas para estar disgustadas con su ignorancia, una niña recién salida del entrenamiento, un motivo para la burla y la exasperación. Pero también para la simpatía, y cierto orgullo anticipado. Sus Bos serían capaces de atribuirse el mérito de cualquiera de los futuros logros de Tisarwart, ya que, después de todo, la habrían educado. Le habrían enseñado todo lo verdaderamente importante. Estaban prepradas para ser suyas. Querían desesperadamente que se convirtiese en el tipo de teniente bajo la cual estarían orgullosas de servir. [Traducción personal])

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La segunda parte es más compleja y puede que resulte un poco más complicada de seguir. En especial porque aborda asuntos relacionados con las normas sociales y la política de un planeta que fue anexionado por el Imperio y que todavía conserva elementos propios del periodo anterior a la anexión.

Entre otras cosas se abre un panorama que antes no se había apenas visto, como es la realidad de que no hay sólo un tipo civilización y, por tanto, de seres humanos, dentro del Imperio, sino que absorve, y mantiene ciertas diferencias con, las civilizaciones precedentes. Se nos habla de los Samirend, los Vaalskay, los Athoeki, etc. Y esto sólo para un único planeta y su estación asociada.

Todas estas culturas han aceptado, supuestamente, la cultura Radchaai, la del imperio, pero esto no es del todo cierto o, al menos, se mantienen diferencias notables. Un ejemplo claro es el religioso:

“The Athoeki weren’t very civilized”. Not civilized. Not Radchaai. The word was the same, the only difference a subtlety expressed by context, and too easily wiped away. “The mostly aren’t even now. They make a division between people with penises and people without. When we first arrived in the system they surrender right away. Their ruler lost her mind. She thought Radchaai didn’t have penises, and since everyone would have to become Radchaai, she ordered all the people in the system with penises to cut them off. But the Athoeki had no intention of cutting anything off, so they made models instead and piled them up in front of the ruler to keep her happy until she could be arrested and given help. So now, on the anniversary, sir, all the children dedicate their penises to their god.”

(“Las Athoeki no eran muy civilizadas”. No civilizadas. No Radchaai. La palabra era la misma, la única diferencia era un matiz expresado por el contexto, y muy fácil de obviar. “La mayor parte de ellas aún no lo son ahora. Hacen una división entre la gente con penes y la gente sin penes. Cuando llegamos al sistema se rindieron sin oponer resistencia. Su líder perdió la cabeza. Pensó que los Radchaai no tenían penes y, dado que todos tendrían que convertirse en Radchaai, ordenó a todas aquellas personas con pene en el sistema que se lo cortasen. Pero como las Athoeki no tenían la intención de cortarse nada, hicieron figuras (de penes) en su lugar y las apilaron frente a su líder para mantenerla contenta hasta que fuese arrestada y recibiese ayuda. Por eso ahora, en el aniversario, señora, todas las niñas dedican sus penes a su dios.” [Traducción propia])

Profundizar en las cuestiones sociales y políticas me resulta complicado sin destripar la trama. Sólo mencionar que en este libro vuelve a hace referencia a las familias extensas, aunque introduce un elemento curioso que antes no se había ni propuesto como es la clonación como medio de reproducción sin compañero sexual.

Por otro lado, también se marcan las diferencias sociales -muchas veces en función de la “raza” (dependiente de la civilización originaria)- y se perciben numerosos cargos civiles y cargos militares. Los primeros son la verdadera novedad, porque los segundos ya habían sido mencionados en Ancillary Justice. Aunque, eso sí, en la primera parte se establecen mejor las diferencias entre los cargos de una nave y se aprecia mejor cómo funcionan las decurias.

51gHPdnSAwL._SX331_BO1,204,203,200_En lo demás no me atrevo a entrar sin miedo a estropear completamente la trama y, por tanto, el libro, que se apoya mucho sobre ésta y sobre ciertos momentos clave. Pero, sin lugar a dudas, lo recomiendo. No sólo porque considero de mal gusto dejar una trilogía incompleta – a no ser que sea imposible de leer porque empeore de forma irremediable -, sino porque es una buena continuación para el primer libro. Y porque, en sí mismo, también tiene coherencia y es, cuando menos, interesante de leer.

Lo que me pregunto es si actuará, al haberse centrado tanto en un sistema concreto y unos puntos determinados, como un puente entre la amplitud de objetivos del primero y una focalización del problema en el tercero. Eso es algo que sólo puede concluirse con la lectura de este último. Bien veremos.

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