Ciencia Ficción·Libros

Fundación – Isaac Asimov

51372297La colosal tarea de hacer una entrada sobre este libro en concreto puede resultar muy abrumadora. Hablamos de uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción y de uno de los padres, de los grandes escritores de la misma. Por tanto, es posible que cualquier comentario que se pueda hacer de su obra se quede corto o ya sea la copia de otro. Aún así, esta obra merece tener una entrada en este blog.

Isaac Asimov fue un divulgador y escritor de origen ruso pero con nacionalidad norteamericana. Originalmente sus estudios se centraron en el campo de la bioquímica, pero el reconocimiento mundial lo ganó a través de sus obras, no sólo las de ciencia ficción sino también las de historia. De ahí el uso del término ambiguo de “divulgador”. Su interés no iba únicamente dirigido a la ciencia, sino también a la historia, y esto es algo que la obra que se trata en esta entrada refleja perfectamente.

Fundación nació de la unión editorial de cuatro historias que Asimov había publicado previamente en la revista Astounding Magazine (cuyo desarrollo a lo largo de los años es un tema complejo que merecería una atención especial) con otros títulos. En la primera publicación que las reunía a todas se añadió una quinta y última y se perfilaron los títulos con los que hoy se conocen las cinco partes que componen esta obra de apenas doscientas cincuenta páginas (esta longitud varía según la edición, pero está siempre en torno a las doscientas cincuenta o doscientas setenta páginas).

Foundation_gnomeEsta primera edición fue la de la editorial norteamericana Gnome Press de 1951 (imagen a la izquierda de este párrafo). Por tanto, Fundación, como tal, estaría fechada en ese comienzo de la década de los años cincuenta del siglo pasado. Antes de este título y de esta publicación, los relatos ya seguían un cierto orden y estaban interrelacionados en la propia revista, bajo el título The 1000-year plan. La publicación de los mismos se encontraría entre 1942 y 1944. La trilogía de la que esta primera obra, Fundación, es iniciadora (y a la que da nombre) ganó el indiscutible premio Hugo a la “Mejor serie de todos los tiempos”, compitiendo incluso con la trilogía de El Señor de los Anillos de J.R. Tolkien.

El contexto de creación de esta obra es ciertamente complejo. Pese a encontrarse en Estados Unidos y no sufrir directamente los estragos de la Segunda Guerra Mundial, es muy probable que Asimov se viese influenciado por el ambiente bélico de la nación en que residía y que de ahí surgiese la línea básica de pensamiento del que se ha identificado como el personaje de la obra más semejante al propio autor:

La violencia es el último recurso de los incompetentes – Salvor Hardin

58096_3227841927_672980956841003Dicho esto, es de recibo comenzar tratando más o menos el contenido general de la obra. Esencialmente es una historia que ocurre en el espacio, milenios después de nuestra propia existencia, cuando el ser humano ya ha colonizado nuevos sistemas e incluso galaxias y se ha generado un enorme imperio, conocido como el Imperio de Trántor.

Todo esto lo descubrimos lentamente en la primera parte, titulada los psicohistoriadores, que nos habla de la existencia de unos individuos capaces de predecir porcentualmente el futuro a través del uso de una fórmula matemática desarrollada por el genio Hari Seldon. Decir más sería, inevitablemnete, un spoiler.

El resto de partes son una concatenación de hechos derivados de lo que sucede en esta primera, donde apenas se nos presenta una especie de plan de futuro. El motivo del títutlo The 1000-year plan es precisamente porque lo que Asimov pretende narrar en esta trilogía es el desarrollo de un plan predicho por Hari Seldon con el objetivo de, digamos, dar velocidad al desarrollo de unos hechos que ha podido observar con antelación y que considera un atraso y un problema para la humanidad.

tumblr_static_fundacion1La narrativa de Asimov es sencillamente magistral. Trata temas tan complejos como las relaciones sociales intergeneracionales, la investigación científica, la economía, la política o la religión de un modo que resulta ameno para un lector. Toda la obra es un desarrollo histórico por etapas que no se hace lento ni aburrido en ningún momento precisamente gracias a sus dotes como escritor y a su uso equilibrado de los diálogos, la narrativa y las omisiones y relevaciones posteriores. Como he dicho, es magistral.

Los títulos de la siguientes son: los enciclopedistas, los alcaldes, los comerciantes y los comerciantes príncipes. Como un buen ojo crítico con cierto conocimiento de historia puede apreciar, son títulos que hacen referencia a un avance histórico claro. Pero lo que resulta más interesante de Fundación es que cada apartado hace un avance cronológico que varía entre los cincuenta y los cien años. Las historias pertenecen a generaciones distintas de hombres y, por tanto, a protagonista diferentes. Pero Hari Seldon no abandona su papel central. Y los principales hombres de la historia aparecen recordados constantemente.

Por otro lado, su tarea de tomar patrones históricos y pasarlos a un mundo donde existe la energía atómica y el viaje galáctico no es nada desdeñable. Y, pese a ello, sabe deselvolverse con soltura y atar todos los cabos, con explicaciones sencillas y concisas, que pueden dar comprensión a cualquier lector. La obra de Asimov no resultará especialmente compleja a cualquier buen amante de la ciencia ficción y podría ser un buen punto de partida para quien no está iniciado. Es probable que en la primera lectura pierda matices, pero una buena obra es aquella que permite relecturas con el paso de los años. fundacion-isaac-asimov-debolsillo

Podría decir mucho más, pero temo estropear una lectura que, no sólo es recomendable, sino que debería ser prácticamente obligatoria. Su lectura permite un análisis crítico del pasado (anque este se vea extrapolado al futuro) y una reflexión sobre lo que nos depararán los siglos venideros y si sobre nuestras acciones pueden repercutir considerablemente en la corriente general de la historia que está por hacer.

Desgraciadamente aún no tengo perspectiva de toda la obra de Asimov. Soy una iniciada en su narrativa. Pero sospecho que su gusto por la historia y la ciencia, unidos a su voluntad de divulgación, dan forma a una obra bibliográfica redonda, completa y profundamente reflexiva, crítica e interesante. Quizá un buen ejercicio sería ver cómo evolucionan sus preocupaciones a través del paso de los años de su persona, reflejado inevitablemente en sus obras.

Ahora entiendo por qué Asimov es un clásico. Y no puedo más que desear leer más de lo que este gran hombre ha dejado en herencia a una sociedad que cada vez está más necesitada de mentes despiertas.

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Fantasía·Libros

El océano al final del camino – Neil Gaiman

el oceano al final del caminoEl océano al final del camino es una obra publicada originalmente en 2013 por el autor británico Neil Gaiman, que recibió el premio Locus en el año 2014, en la categoría de novela fantástica. El propio Gaiman aclara al final de la obra que originalmente la historia estaba pensada para ser un relato corto pero que, al final, tuvo que permitirle ser novela.

Quizá por ello, nos encontramos con que no es nada ambiciosa. No es un American Gods, ni siquiera un Neverwhere. Es un cuento narrado desde el punto de vista de un niño de apenas siete años, pero no recomendado para otros niños. Y, por supuesto, tratándose de Neil Gaiman era inevitable que estuviese plagado de refernecias mitológicas y otros elementos particulares y fantásticos, así como guiños a la cultura popular de la época en que se narra la obra.

La historia comienza con un hombre que va de camino a un funeral y decide desviarse para visitar la casa en la que había vivido en su infancia. Al no encontrarla, continúa conduciendo por la pequeña carretera mal asfaltada que llevaba a la misma hasta alcanzar el final, donde está la granja de las Hempstock y donde recuerda que era amigo de la hija de la familia. Hasta que ésta decidió irse a Australia. Esencialmente, la obra gira en torno a sus recuerdos, a los recuerdos relacionados con aquella época concreta en la que había trabado amistad con Lettie Hempstock. Pero, siendo Neil Gaiman y un relato de fantasía, esos recuerdos no podían ser muy típicos.

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El ambiente seleccionado para colocar todo este relato es una zona rural de Inglaterra, muy probablemente evocada por el autor a raíz de la suya propia. Es una región de campiña, con casas, donde las Hempstock se dedican a la agricultura y la ganadería, especialmente a esta última. Y Gaiman evoca magistralmente todos los olores, sabores y sensaciones que pueden alcanzar a un niño de siete años en semejante entorno. Desde el aroma del estiercol hasta el agradable sabor de una mermelada de moras casera.

9788499187976Del héroe no se conoce nombre alguno. Eso es considerablemente útil para hacer al lector meterse en la historia de lleno y poder identificarse con el pequeño narrador. Su manera de contar las cosas es particular, pues muchas de ellas no sabe explicarlas o no tienen el mismo sentido que tendrían para un adulto – la escena de su padre y la niñera en la chimenea del salón, por ejemplo. Y eso hace aún más especial la narración.

Sobre el contenido de la misma, no puedo hablar sin destrozar su magia. Porque magia tiene mucha. Es uno de esos libros pequeños, sin demasiada ambición, pero que tienen numerosas lecturas. Muy probablemente es una de esas pequeñas obras que es recomendable leer más de una vez en la vida, para ir destripando, lentamente, las muchas sorpresas que pueden contener sus páginas y que pasan desapercibidas en la primera lectura. Para comprender todos los mensajes entre líneas que Gaiman deja o para reconocer a ciertos personajes o hechos determinados que pueden resultar invisibles en un primer momento – las referencias son muy comunes en la obra de Gaiman, no hay más que ver The Sandman.

The Ocean at the End of the LanePrácticamente la obra en sí misma es una metáfora de la infancia, del paso del tiempo y de la pérdida de la inocencia y, con ella, de una visión más completa del mundo que nos rodea. Los adultos buscan siempre enmarcar la realidad en las cuatro esquinas de lo conocido. Por eso resulta tan difícil regresar a los recuerdos de la infancia, porque estaban cargados de una perspectiva distinta.

Volveré a leérlo y recomiendo encarecidamente su lectura, pues es bastante rápida. Merece la pena darle una oportunidad, especialmente en esos momentos de la vida, o del año, en que es necesario ponerse de nuevo en contacto con algo que rompa la rutina y de un poquito de color a los días cargados de opresión. Mi única advertencia: no os perdáis en el pequeño universo de Gaiman. Hay que luchar por la realidad.

Y si no os fiáis de mi, podéis fiaros de Patrick Rothfuss:

El océano al final del camino me ha hecho feliz. Me ha hecho sentir menos solo. Me ha hecho amar a Neil Gaiman un poco más de lo que ya lo hacía, y ya no creía que eso fuera posible. ¿Si me gustaría escribir algún día un libro así? No. No podría. Él ha creado algo extraño y raro y encantador. Yo no podría ni pensar en hacer algo parecido. Sin embargo, esto es lo que me gustaría.