Ciencia Ficción·Libros

Barrayar – Lois McMaster Bujold

Barrayar 2No sé si esto es algo que dije ya en la entrada dedicada a “Fragmentos de Honor” – que es el primer libro de esta saga Vorkosigan -, pero me he vuelto loca y me estoy comprando la colección entera. Por el momento sólo tengo los cinco primeros, pero tiempo al tiempo. Además, las nuevas ediciones no ayudan a mi autocontrol.

En esta ocasión me he decidido a leerme “Barrayar”, siguiendo el orden cronológico de los libros, no el de publicación. He de decir que me salté un libro en este orden cronológico, pues empecé por “Fragmentos de honor” y no por “En caída libre”, pero esto me ha pasado básicamente porque las ediciones de De Bolsillo siguen ese orden – recomendado por la propia autora, al parecer.

Lois McMaster no me ha decepcionado en absoluto con “Barrayar”. Mucha gente decía que este libro era mejor que el primero y creo que puedo entender por qué y compartir la opinión. Aunque me costó un poco más que me enganchase, la trama y los problemas tratados en este libro son más complejos que en el primero.

En cuanto al género, continuamos con la ciencia ficción al estilo space opera, sin grandilocuentes explicaciones científicas, pero sí algunas adaptadas al universovéase, Cordelia sabe más de ciencia que el resto de los personajes porque es betana y tiene que explicar cosas.

Por otro lado, en esta ocasión hay mucho menos conflicto interplanetario y mucho más juego de intrigas palaciegas, que culmina en cierta situación que se resuelve de un modo más costumbrista del que uno podría esperar, aunque incluya una increíble misión suicida que no os podéis perder.

Los personajes evolucionan en este libro, en especial la propia Cordelia, que se encuentra en un planeta extraño, con unas costumbres complejas y un nivel de demanda social muy elevado a causa del puesto de relevancia política de su marido. También se enfrenta a un embarazo como madre primeriza y bajo unas condiciones con las que no contabaen Colonia Beta no hubiese optado por un embarazo “natural”, según sus propias palabras.

En general, hay momentos más lentos de la trama y momentos en que se acelera de manera vertiginosa, en especial al final. También hay muchas reflexiones complejas que plantea Cordelia y conflictos morales con los que cualquier podría identificarse: el poder de la maternidad, el valor de la vida o la responsabilidad del poder.

Como curiosidad, he podido apreciar que McMaster prefiere un tratamiento particular cuando sus personajes se encuentran en conflictos. Se separa de la batalla y el conflicto directo para hablar sobre la experiencia de la gente común o de aquellos que no pueden ir al frente. Eso le aporta a la novela un tinte especial: el de la crítica al conflicto militar y el del reflejo de sus consecuencias.

Por todo ello, “Barrayar” es una novela más compleja que “Fragmentos de honor”. Más cargada de reflexiones personales, crítica y desarrollo de personajes. Y es probable que sea esto precisamente lo que la ha convertido en una de las favoritas de los seguidores de la saga Vorkosigan. Quiero pensar que también ha influído el epílogo donde se nos presenta a Miles, con quien continuaremos el viaje. Es tan adorable que me han entrado ganas de ponerme ya con el tercer libro.

La recomiendo al cien por cien, especialmente si ya os gustó “Fragmentos de honor” y queréis saber más sobre el universo que McMaster ha hilado. Si os decidís a darle sólo un par de oportunidades a esta saga, no dejéis pasar “Barrayar”, porque merece la pena.

P.D.: aunque todavía no puedo leerlo porque podría comerme algún spoiler, quiero señalar aquí que la saga Vorkosigan cuenta con su propia guía de pronunciación, a disposición de los lectores en la página de la autora. Si eso no os parece guay, no sé qué os parece guay en esta vida.

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Fahrenheit 451 – Ray Bradbury

Por aFahrenheit 451lgún motivo que aún desconozco, este libro ha estado en mi lista de pendientes durante años. Fue una recomendación temprana en mis primeros años de universidad y un clásico de la ciencia ficción en general, esencialmente como una de las distopías más conocidas junto a 1984 o Un mundo feliz.

Al fin, tras todo este tiempo, me lancé a la piscina de Fahrenheit 451. Y he de admitir que el comienzo fue complicado para mi. Supongo que, en un paralelo a lo que sucede en la historia, el comienzo es rápido, enrevesado y un poco confuso. Como mirar un montón de luces en movimiento, pero siendo dichas luces palabras dispuestas en diálogos que no parecen tener todo el sentido que deberían (no pretendo asustaros, no llega al nivel de El ruido y la furia).

Sin embargo, no tarda mucho en ir cobrando sentido. Y cuanto más sentido tienen los diálogos y la historia en general, más incómoda se va volviendo. Porque lo cierto es que Fahrenheit 451 tiene muchos elementos que nos pueden recordar a la actualidad y que nos pueden llevar a sentirnos incómodos con lo que vemos, casi como el reflejo en la pantalla de una televisión (ya sabéis, esa metáfora en al que se fundamentaba Black Mirror antes de ser famoso).

Ray Bradbury abarca temas muy complicados, como el existencialismo, las motivaciones vitales o el modo en que tendemos a buscar la felicidad a cualquier precio, llegando hasta el punto de la ignorancia y la caída en la más absoluta desesperación individual. Se nos presenta un mundo donde es más fácil ignorarlo todo y “ser feliz”, cayendo en cualquier clase de vicio consumista despreciable con tal de no mirar en el profundo pozo vacío al que nos condena la individualidad extrema.

Por ello, presenta el potente mensaje de la desconexión con la experiencia pasada de la humanidad, con las emociones que ya han vivido otros y que nosotros también experimentamos, bien por cuenta propia, bien leyendo sus palabras. “Es mejor quemarlo todo y comenzar de nuevo. Purificar las consecuencias” (no es una cita literal, pero vendría a ser el mensaje que transmite Beatty).

De este modo, Fahrenheit 451 es una oda al peligro que supone desconectar de todo y dejarse llevar por un mundo que falsifica esa conexión a través de relaciones superficiales, carentes de cualquier emoción profunda y basadas, en teoría, en los principios del placer, el entretenimiento y la felicidad.

No es sólo una desconexión individual respecto a todas las demás personas, donde se anulan las conversaciones en persona o con algún significado, sino la desconexión interior (ignorando el dolor propio, la insatisfacción, el miedo o las consecuencias de nuestros actos), así como una desconexión histórica con la humanidad en general.

Y esa desconexión histórica es la que representa la quema de libros que guía toda la novela. Quemando la representación física de la herencia filosófica, cultural o moral de nuestros antepasados, los protagonistas sienten que se liberan de esa pesada cadena y pueden vivir sin consecuencias. Pero junto a esos libros, arde la sensación de pertenencia, la sensación de ser comprendido, la sensación de empatía.

Así, la quema de libros no sólo resuena en la desaparición de la conexión histórica, sino que destruye la interior y la que se produce entre los seres humanos. Todo ello sin pretender convertir los libros en una suerte de santo grial de la humanidad, sino en el vehículo que permite conectar el contenido, tanto de esas obras, como el de los seres humanos que las han escrito.

Ese es el motivo por el que creo que el final es como es. Lo importante es recordar, no tanto la forma en que se produzca. Aunque sólo sean retazos y haya que reconstruir, la experiencia pasada, pasada por el filtro de la experiencia actual, permitirá construir una base cada vez más amplia y estable para el futuro de la humanidad.

La distopía de Ray Bradbury no es tanto la quema de libros como la desaparición de la humanidad cuando se le arrebata su cultura. Cuando se le arrebata el conocimiento de su experiencia como especie.

Y, maldita sea, está demasiado bien escrito y demasiado bien planteado como para no leerlo.

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Fragmentos de honor – Lois McMaster Bujold

Fragmentos de honorNo lo voy a negar: lo primero que me llamó la atención de este libro fue la nueva edición que de él ha hecho la editorial De Bolsillo. Cuando lo cogí de la estantería en la tienda descubrí, además, que la autora era una mujer. Y eso es algo que me encanta cuando se trata de ciencia ficción.

En este caso la lectura fue en castellano, con una traducción llevada a cabo por Rafael Marín Trechera. Y, si bien es cierto que no he leído el original en inglés, considero que es una traducción cuidada.

Por lo general, no tiendo a leer space opera. No tengo ninguna excusa concreta, la verdad. Simplemente hasta ahora ningún libro de ese tipo me había llamado la atención. Pero, entre que ya me lo había comprado en un arrebato de iniciativa sin criterio, y que Maria T. de In the Never Never le dio una buena nota en goodreads, me animé a leerlo sin dejar margen a otras lecturas anteriores.

Creo que no os hacéis una idea de lo mucho que me alegro de haber cogido este libro. La verdad es que estaba pasando uno de esos momentos en los que no lees nada porque parece que todas las opciones que te habías propuesto ya no te parecen tan interesantes y lo vas dejando y dejando. Hasta que parece que ya no quieres leer nada más. Sé que eso tiene un nombre en el mundillo de la gente lectora pero, siendo sincera, desconozco que nombre es.

Dicho todo esto, hablemos del libro, que para eso estamos aquí. No me atrevería a decir que es una obra maestra de la ciencia ficción – tengo entendido que algunos de los siguientes libros de la saga sí podrían ser considerados de este modo – pero sí puedo decir que es uno de los libros de ciencia ficción que más me ha enganchado desde Escuadrón, de Brandon Sanderson.

Supongo que una de las cosas que más me han gustado es el modo en que la autora, Lois McMaster, se centra en el desarrollo de personajes. Esto tiene lo que otros pueden considerar una contrapartida: no hay una gran cantidad de acción. Las batallas espaciales son relativamente escuetas o las vivimos a través de personajes que, de facto, no están luchando. Personalmente no me importa, pues no buscaba una historia de conflicto, sino una de personajes en un mundo diferente al mío.

Lois plantea cuestiones interesantes sobre la vida, la muerte, la reproducción o el honor a través de dos personajes que tienen uno de los romances más particulares que he leído en mucho tiempo. Leí varios comentarios que decían que era forzado, aunque yo creo que simplemente es atípico. Dos personas adultas que han pasado una vida amorosa difícil y se encuentran, teniendo ambos las características que el otro busca en el compañero más adecuado para el resto de su vida. En realidad, el romance me gustó mucho.

Porque, no nos engañemos, esto es una historia de amor en un contexto de guerra espacial. No a la inversa. La historia nos habla de Cordelia y de Aral, de como se crea el vínculo entre ellos y de los obstáculos que han de superar para poder estar juntos. Y no puedo negar que esta historia de amor me gustó. Tiene sus claroscuros, como pasa en muchas ocasiones, y ciertas cosas que se nota que son propias de la época en que la historia está escrita – en los años ochenta hay conceptos del feminismo actual que no estaban desarrollados ni se veían extraños.

Pero, en líneas generales, me gustó mucho el libro. Me gusta el universo que McMaster crea en torno a su pareja protagonista y muchos secundarios me parecieron entrañables. El epílogo es directamente maravilloso – por lo que implica – y el hecho de que la pareja no anteponga su historia de amor a todo lo que hay en sus vidas individuales es un punto a favor que no puedo negar.

Con todo ello, recomiendo Fragmentos de honor. Aunque he de advertir a cualquier posible lector de que hay escenas de violación/tortura que pueden disgustar a quienes tengan un problema con este tipo de temas. Pero si no son un problema, el  libro es entretenido, rápido de leer e interesante.

Además las nuevas ediciones son preciosas – a mi parecer, estos estilos minimalistas con diferentes colores son algo de muy buen gusto. Tendremos más de la saga Vorkosigan en este blog porque no me pude resistir y ya me he comprado hasta el número cinco – espero que Miles me caiga tan bien como sus padres.

Animáos a darle una oportunidad. Y, si no os fiáis de mi criterio, visitad el blog de Maria T. y encontraréis una segunda opinión.

Cambio y corto.

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Escuadrón – Brandon Sanderson

Me prometí a mi misma que no empezaría este blog hasta co81Le1hP5f1Lmenzado el nuevo año de 2019, pero se ve que me mentí. No he podido esperar a hablar de uno de los libros que más me han gustado este último año y que me sorprendió positivamente.

Y ese libro no es otro que Escuadrón, el primer libro de lo que promete ser una trilogía de ciencia ficción para jóvenes adultos escrita por el mismísimo Brandon Sanderson. Como es comprensible, me llamó la atención de inmediato. En septiembre u octubre conocí de su futura existencia y cuando descubrí que el 08 de noviembre salía la edición en castellano, supe que me haría con ella.

Por suerte para mi, alguien que me conoce y me quiere demasiado me la regaló. Y lo devoré. Os lo aseguro. Me duró, literalmente, dos días. Incluso diría que dos tardes. Pero, sea como fuere, me encantó.

No sólo porque la narrativa de Sanderson es de las mejores que podemos encontrar en el mercado actualmente, si no también por la temática que trata y la protagonista que nos lleva de la mano a lo largo de su historia personal de vida.

El grupo humano al que Spensa pertenece vive recluido en cavernas en un planeta hostil, donde la superficie podría ser habitable de no ser por la caída de restos espaciales de su atmósfera – aparentemente plagada de ellos – y la amenaza constante de los krell. El padre de nuestra protagonista es uno de los primeros pilotos que fundaron los inicios de las que después serían consideradas las Cavernas Unidas Desafiantes, con un ejército de Desafiantes que tiene su centro en Base Alta.

El problema es que su padre se convirtió en un desertor. Y desde pequeña Spensa y su familia han tenido que vivir con la carga de los actos de su padre en aquellos comienzos de la defensa humana contra los krell. Podría ser un problema menor – aunque los continuos abusos sociales a los que someten a la pobre chica por este asunto no son menores -, pero Spensa quiere ser piloto.

Para ser piloto ha de pasar un examen determinado por aquellos que un día confiaron en su padre, los que empezaron el ejército de Desafiantes y los que lideran Base Alta. En especial Férrea, que, sin tener muy claro el por qué, detesta a Spensa.

Escuadrón es, sencillamente, la historia de superación de una chica de dieciséis años enfrentada al mundo y a cientos de obstáculos. Una chica que quiere seguir la estela de su padre, limpiar su nombre y ver las estrellas. Una chica muy fan de Beowulf y de Conan, he de añadir.

Por eso es un libro tan bueno. Sanderson omite una base científica tan sólida como la que pueden tener otros libros – se me viene a la mente El Marciano, por ejemplo – pero cubre esa “deficiencia” con una caracterización de personajes magnífica y con la magia que sólo la cotidianeidad extrapolada a la ficción puede hacer.

Me identifiqué tanto con Spensa que no sé qué hacer con mi vida hasta que llegue el segundo libro.

Por favor, tenéis que leerlo. Y, de paso, enamoraros de su portada, que es una preciosa ilustración de Charlie Bowater.

Y lo dejo ya, que estoy desentrenada en esto de escribir entradas. Me disculpo por ello, de paso. Pero antes de irme os encomiendo la tarea de comprar – o adquirir del modo que consideréis oportuno – esta maravilla de libro para poder fangirlear y desahogarme con gente que se venga tan arriba como yo con la historia de Spensa.

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Esta foto no necesitaba más que el propio libro, con la impresionante portada de @charliebowater 💛 . . Me ha encantado. No sé qué más decir. Me lo devoré entre ayer y hoy y hacía mucho que no vivía tantas cosas con un libro. Hacía mucho que no me sentía tan unida a una protagonista. A su historia. . . Tenía ganas de este tipo de ciencia ficción y Brandon Sanderson lo ha vuelto a hacer. Porque, incluso fuera de la fantasía, es un maestro de crear historias. Recomendadísimo. . . ¿Cuál ha sido vuestro libro favorito de este año? Yo apuesto a que el mío es Escuadrón, aunque adore Seis de Cuervos (la biología al completo) y Vicious. Pero no tanto, así que creo que le doy el primer puesto 💛 . . #bookstagram #bookstagramespañol #bookstagramespaña #book #libro #escuadrón #skyward #brandonsanderson #spensa

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A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos

aladerivaenmarlluvias-okA la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos: antología de ciencia ficción contemporánea es, tal y como su subtítulo indica, una antología de ciencia ficción contemporánea, puesta a punto por Mariano Villareal con un gusto y un tacto impresionantes. Forma parte de la colección periódica de antologías llamada Nova Fantástica, de tirada física limitada pero con ideas entusiastas y ganas de dar a conocer las grandes joyas de la literatura de género.

Dado que se trata de una recopilación de diversos relatos y autores, he considerado oportuno comentar cada uno de ellos de modo individual. Pero he de señalar que la obra, como conjunto, me parece, sin lugar a dudas, la mejor antología de ciencia ficción que he leído. Buena elección, buena edición y buen precio.

Me serviré de parte de las introducciones o presentaciones que el propio libro hace de los autores recopilados en él. Pero antes de ello, me gustaría agradecer a la editorial Sportula precisamente que llevase adecuadamente a cabo su principal labor: editar esta pequeña pero cuidada antología. Y remarcar lo impresionante que es la portada de Alex Popescu, portada que no puede sino completar y dar la apariencia adecuada al conjunto.

Seguiré el orden del propio libro, transcribiendo literalmente parte de la presentación de los autores, como previamente he indicado, para después dar una opinión personal de cada uno de los relatos.

La señora astronauta de Marte – Mary Robinette Kowal

Mary Robinette Kowal (Raleigh, Carolina del Norte, 1969) es escritora y titiritera profesional. […] ha sido también directora artística de las revistas Shimmer Magazine y Weird Tales, y ocupado los cargos de secretaria y vicepresidenta de la Science Fiction and Fantasy Writers of America. [VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 12]

Este relato resulta sorprendente. Comenzar el libro con la fuerza emocional de este pequeño gran relato de Mary Robbinette Kowal da un sabor de boca sumamente agradable y deja con muchas ganas de continuar. La premisa es sencilla: una antigua astronatura retirada en Marte se encuentra en la necesidad de tomar una decisión difícil, encontrándose por un lado la pasión de toda una vida y por otro el amor que la ha acompañado durante toda ella.

Pese a ser un relato de ciencia ficción, destila un toque muy humano, que hace que en ocasiones olvidemos que nos encontramos aún inmersos en una historia que acontece fuera del marco en el que vivimos cotidianamente. La maestría de Kowal para transmitir las dudas y los miedos de la protagonista al lector es increíble, así como el hecho de lograr que se produzca la empatía con ésta, que es ya sexagenaria, a pesar de la falta de experiencia vital que pueden presentar muchos de sus lectores.

Merecedora, sin duda, del premio Hugo a la mejor novela en el año 2014, personalmente considero que hace las veces de puerta grande por la que entrar a esta antología.

Algoritmos para el amor – Ken Liu

Ken Liu (Lanzhou, China, 1976) es un escritor norteamericano de origen chino cuya identidad cultural mestiza queda patente en buena parte de su producción literaria. Su narrativa – no sólo escribe ciencia ficción y fantasía, también cuentos realistas y poesía – posee un fuerte componente humano y especulativo, y es uno de los escritores actuales de género fantástico con una mayor proyección mundial. [VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 40]

Este es, sin lugar a dudas, mi relato favorito de toda la antología. El tema que trata es muy complejo: ¿dónde está la línea entre el ser humano y una inteligencia artificial? Pero Ken Liu no se lanza a un tema tan complejo de forma técnica y compleja: lo aborda desde una perspectiva muy intimista y personal, desarrollándose la trama en torno a un matrimonio que intenta recuperar su vida y los recuerdos de la mujer.

Pero lo que más interesante resulta del relato es que Liu logra generar en el lector la sensación de que todo lo que dice es científicamente correcto, lo sea o no, dando lugar, de este modo, a una suerte de incerditumbre que sólo se puede comprender al llegar al final de la trama. Yo le doy un diez. Para mi es la más recomendable.

Frigonovia – Will McIntosh

Will McIntosh es doctor en psicología social y fue profesor en la Georgia Southern University hasta que decidió abandonarla para dedicarse a la escritura a tiempo completo. En 2003 se graduó en el taller literario fantástico de Clarion West en 2003.[VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 60]

Este relato es, en cierto sentido, más sencillo que los dos anteriores. No diré que se trata de una caída en la calidad de la antología, ni mucho menos, pero la forma de narrar y el contenido de la trama de este tercer relato es muy diferente al de los que le anteceden y entorpece un poco el ritmo que el lector percibe, de carácter más intimista y humano, para ofrecer una historia que reflexiona sobre la muerte de un modo más, digamos, superficial.

Ahora bien, pese a que pueda parecer desmerecido por seguir a Kowal y Liu, Will McIntosh propone una historia extraña que hace reflexionar al lector sobre los límites entre la vida y la muerte y si es correcto sobrepasarlos o no. En ella, nos habla de un servicio llamado “frigonovia” donde, por un precio determinado, los hombres pueden acudir a un centro de criogenización para seleccionar a una futura novia. Si se deciden por una, la resucitan, lo que generalmente supone un matrionio previo para asegurar la “inversión”.

Al final, esta historia también resulta emotiva, pero, como bien he dicho, el ritmo parece más sencillo y la historia no está hilada de igual modo a las anteriores. Sin embargo, se disfruta. Lo único que recomiendo es dejar un espacio de tiempo prudencial en la lectura entre el anterior relato y este, para no desmerecerlo por el brusco cambio de temática. No olvidemos que ganó el premio Hugo a la mejor novela corta en el año 2010, así como el galardón de los lectores de la revista Asimov’s Science Fiction.

Regreso a casa – Mike Resnick

Mike Resnick (Chicago, 1942) es uno de los escritores más prolíficos y galardonados en la historia del género. Ha escrito más de doscientos libros con su nombre o bajo seudónimo, entre novelas, recopilaciones, series propias y contribuciones ajenas. Ha ganado decenas de premios tanto en Estados Unidos – entre ellos cinco Hugo de alrededor de cuarenta nomminaciones – como de Europa, Japón y otros países, encabeza la lista Locus de ganadores de narrativa breve de todos los tiempos y es un miembro muy querido de la communidad de aficionados a la ciencia ficción, invitado de honor o maestro de ceremonias en medio centenar de convenciones. [VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 82]

La experiencia se nota y la calidad del relato de Mike Resnick es elevada. Pero es posible que el tema elegido sea un tema bastante común: la decisión de transformarse en algo diferente a lo que se era antes supone la separación de los seres queridos, generando rechazo. Eso es lo que le sucede a uno de los dos protagonistas de la historia, un joven que regresa a su casa después de varios años sin hablarse con su padre, a raíz de su decisión de mutar en una especie alienígena para investigar y vivir en un planeta recientemente descubierto.

Pese a la posible falta de novedad, el relato es muy bonito y la enfermedad de la madre, a quien el chico visita, da un toque particular a la historia, así como el carácter de su padre, tan cercano que podría identificarse con el padre de casi cualquier lector. De nuevo nos encontramos en un ambiente intimista, el interior de un hogar, aunque la premisa esté relacionada con especies alienígenas y la colonización planetaria por parte de la humanidad. Un relato bonito y conciso, que quedó finalista en la categoría de historia corta en los premios Hugo de 2012.

La verdad de los hechos, la verdad del corazón – Ted Chiang

Ted Chiang (Port Jefferson, New York, 1967) es lienciado en informática y escritor de ficción especulativa, graduado en el taller literario fantástico de Clarion en 1989. En la actualidad se gana la vida como escritor técnico en la industria del software. [VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 106]

Este relato fue una sorpresa. La reflexión que lleva a cabo Ted Chiang es curiosa: ¿qué es la verdad en un mundo donde cada vez hay menos lugar para la percepción subjetiva de la realidad? Para ello se sirve de dos historias que transcurren paralelamente. Una nos habla de un periodista que ha envejecido viendo los rápidos avances de la tecnología, hasta el punto de que ha aparecido un, digamos, artefacto, que permite grabar la vida y generar una base de datos/recuerdos artificial y fácilmente consultable.

La otra historia, menos propia de la ciencia ficción pero cuyo desarrollo tecnológico está soberbiamente desarrollado por Chiang, nos habla de un joven nativo de una tribu recientemente colonizada por la influencia europea. Este chico decide aprender a escribir porque siente curiosidad y se enfrenta a una decisión relacionada con la reflexión que hemos expuesto previamente, aunque dentro de un contexto más cercano a nosotros, donde podemos vernos más identificados. Esta historia se liga con al anterior al final, dando lugar a una reflexión que, por ello, se desarrolla en el tiempo.

Es, probablemente, el relato más complejo, al menos a mi parecer. No requiere de conocimientos científicos específicos, simplemente hay que seguir una serie de argumentos que pueden llegar a contradecirse. No es una cuestión sencilla y Chiang deja espacio al lector para que saque sus propias conclusiones. Altamente recomendado, aunque hay que tener una mente abierta y tomarse un tiempo para comprender por completo la intención del autor. Fue nominado al premio Hugo al mejor cuento o novela corta en el año 2014.

Si fueras un dinosaurio, amor mío – Rachel Swirsky

Rachel Swirsky (California, 1982) es una escritora de fantasía y ciencia ficción especulativa, aunque también es poeta, ensayista, editora e, incluso, fue vicepresidenta de la Science Fiction and Fantasy Writers of America. [VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 150]

Una de las pequeñas grandes sorpresas del libro es precisamente esta historia corta de Rachel Swirsky. Se trata de una historia sencilla pero muy bonita que se va desplegando a través de posibilidades, no de hechos, pensados por la que parece ser una joven protagonista que ve imposible cambiar un hecho triste de su realidad. Son apenas tres páginas, pero sumamente creativas. Recibió el premio Nebula del año 2014 en la categoría de historia corta.

La Amarillys – Carrie Vaughn

Carrie Vaughn (Sacramento, California, 1973) es autora de la exitosa serie de fantasía urbana Kitty Norville, de la que se han publicado una docena de títulos aunque únicamente tres en España gracias a La Factoría de Ideas; el primero de ellos, Kitty a medianoche, fue elgido mejor primera novela de misterio en los premios Romantic Times. Ha publicado también obras juveniles, de fantasía e, incluso, una novela de superhéroes. [VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 156]

La temática de esta historia corta de Carrie Vaughn es relativamente común, puesto que se trata de un futuro aparetemente post-apocalíptico, pero la perspectiva es la de la gestión de recursos y cómo afecta eso a la población superviviente. En al historia, acompañamos a la capitana de un barco llamado Amarillys en una lucha por el futuro contra un pasado que la ha marcado de por vida.

Por su parte, a narrativa es agradable, rápida y genera el ambiente necesario para la historia. La trama presenta unos personajes que, pese a no tener un desarrollo muy marcado – determinado en gran parte por la longitud del relato – parecen estar completos, dando el lector las pinceladas que faltan a sus personalidades por los silencios de la historia y no por sus palabras. Por tanto, es una historia bonita, sencilla y basada en la gestión de recursos que deben hacer los seres humanos en una situación en la que éstos se estan acabando. Un toque de esperanza en un futuro no especialmente brillante.

Fue nominada al premio Hugo del año 2011 en la categoría de historia corta.

A la deriva en el mar de las lluvias – Ian Sales

Ian Sales (Gran Bretaña) es escritor, crítico y fundador del blog SF Mistressworks, dedicado a reseñar libros de autoras de ciencia ficción. También destaca en su faceta como editor, de la revista británica The Lyre en los 90′, de a antología de ciencia ficción dura Rocket Science en 2012, y de su propia obra con posterioridad. [VILLAREAL, Mariano (ed.): A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos. Antología de cienccia ficción contemporánea, Sportula, 2015, página 176]

Se trata la novela corta de ciencia ficción dura que da nombre a toda la antología, la cual, por cierto, presenta un glosario propio a causa de a cantidad de tecnicismos que presenta. Este sería, sin lugar a dudas, su mayor atractivo a mi parecer. Sin embargo, es muy probablemente la historia que presenta menos interés a nivel de la trama, pues está centrada en un militar norteamericano que ha quedado varado en la Luna junto a otros compañeros, convirtiéndose en testigos de la destrucción de la Tierra a causa de una supuesta Tercera Guerra Mundial protagonizada por los dos bandos de la Guerra Fría.

El problema reside en que, dado que es un militar y está bien enmarcado en su papel de norteamericano, los toques de odio y profunda irracionalidad que muestra a lo largo de toda la obra hacen que pueda resultar un poco cargante. Si a eso unimos el desconocimiento del lector y la necesidad de consutar constantemente el glosario, puede ser un relato pesado, como me resultó a mi. Esto no quiere decir que Ian Sales haga un mal trabajo, sólo que en esta antología ha estado precedido por verdaderas pequeñas obras de arte de la literatura de género y es difícil competir con ello dentro del estricto ámbito de la ciencia ficción dura, basada, además, en naves espaciales y aviones.

Dado que yo, como autora de este blog, no soy especialmente aficionada a este tipo de relatos, pedí consejo y colaboración a una persona que sabe más de estas cuestiones y que, por ello, podría haber disfrutado más de relato. Dejo aquí su opinión, bastante extensa, para quien pueda estar interesado en otra perspectiva. Por supuesto, lo mejor es leerlo por uno mismo para valorarlo.

Si bien este relato se puede considerar de ciencia ficción dura por su abundancia en términos técnicos y matices científicos, quizás, en general, abusa de esta “estética” aún cuando trata términos de pura fantasía.

Empezamos en una realidad alternativa, una ucronía en la que la Guerra Fría se tornó cálida, y en ello se centrará la parte tecnológica del relato. Continuamente podemos ver referencias a proyectos no realizados de tiempos de la guerra fría, tales como la nave espacial militar TKS soviética, los bombarderos americanos B-70 Valkyrie, o los soviéticos Sukhoi T-4, tres proyectos que se quedaron en fase de prototipo, además de a muchas otras aeronaves de combate, la mayoría proyectos y prototipos de mediados del siglo XX, algunos reales (SR-71 Blackbird, Su-25) algunos fantasiosos y fruto de la teoría de la conspiración (SR-91 Aurora) e incluso una referencia al malogrado proyecto americano de avión de pasajeros supersónico, el Boeing 2707.

Sin embargo, el plato fuerte, y lo relevante para la historia central, es el proyecto Phoebus. Este proyecto, aparentemente sacado con ligeras modificaciones del programa Apolo, propone que las misiones Apolo no se detuvieron en en Apolo 17, y que debido a las preocupaciones militares y la pérdida posterior del interés “científico” (propagandístico) del público, se aprovechó la tecnología y datos obtenidos para establecer una base de observación militar permanente cerca de la zona de aterrizaje del Apolo 15. Todo esto, usando derivados de los módulos Apolo (CM y LM, especialmente) y los Saturno V y Saturno I-B.

Siguiendo un esquema habitual para una base lunar, para evitar la radiación se entierran parcialmente módulos cilíndricos para tener un habitat más seguro. También tienen sistemas avanzados de reciclaje de agua y oxígeno (ironías del destino, esta tecnología fue desarrollada mayormente por la URSS en nuestra realidad, aunque en el libro pone varias veces énfasis en su inferioridad tecnológica). Un poco más exótica es su alimentación eléctrica: un reactor nuclear, como los de muchos antiguos proyectos de bases y naves lunares o marcianas, aunque perfectamente admisible técnica y científicamente, inviable política y económicamente.

Lo que ya no es tan admisible es la aparente cercanía de despegues y aterrizajes, una completa temeridad desde el punto de vista operativo, y más sabiendo el detalle de que las propulsiones de los vehículos son en todo caso hipergólica (la tetrametilhidracina asimétrica es terriblemente tóxica para humanos, imaginad una poca residual de un despegue en la escotilla al entrar en la base…).

Llama también la atención la poca o nula preparación de las EVAs, con el comandante Peterson saliendo inmediatamente y siempre que le apetece, lo cual también parece indicar que tienen alguna manera de recargar los suministros del traje.

Muchas de las maniobras orbitales y los conceptos asociados son fantasiosos, como la ya insoportable costumbre de hacer “caer” cosas que están en órbita porque se desprendan de la nave (hablo del módulo de descenso). Y ante todo, la presencia de la Wunderwaffe, “La campana”, que no tiene mucho que comentar por su absoluto misticismo, junto con todo lo asociado a esta.

En general, este relato parece pretender rellenar con muchos tecnicismos y datos reales una carencia absoluta de rigor científico y un claro afán propagandístico, consiguiendo el objetivo de parecer Hard Sci-Fi para cualquier no iniciado, y destacando por su pura fantasía para cualquier lector interesado mínimamente en la ciencia o que simplemente haga un análisis mínimamente crítico. Por otra parte, es muy entretenida, como toda buena historia de fantasía espacial.

  • Miguel

En general, y como conclusión, me gustaría alabar a selección de Mariano Villareal, pues no es sencillo dar forma a una antología de ciencia ficción que mantenga un nivel tan alto a lo largo de toda la lectura. Crear un ser más o menos heterogéneo a partir de obras heterogéneas es una suerte de periplo del que Villareal sale victorioso.

Y para acabar, me gustaría reseñar la labor de los traductores de los diferentes relatos que han sido mencionados en esta entrada. Gracias a Pilar San Román, Carlos Pavón, Manuel de los Reyes y Diego de los Santos por su labor, que permite acercar estas pequeñas grandes obras de la literatura de género a nuestra orgullosa lengua.

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Segunda Fundación – Isaac Asimov

9788497596763La trilogía original de la Fundación llega a su fin con esta tercera novela, titulada Segunda Fundación, publicada en 1952. En ella, Asimov cierra el ciclo de ascenso, retroceso y continuación iniciado con Fundación. Para hacerlo, se sirve del mismo esquema narrativo que ya había utilizado en Fundación e Imperio, creando una novela completa a partir de dos novelas cortas independientes que podrían leerse por separado, aunque la trama de la segunda dependa de la trama de la primera.

De este modo, tenemos una primera novela corta tiulada El Mulo inicia la búsqueda, donde nos encontramos apenas un lustro después de los acontecimientos sucedidos en Fundación e Imperio. El desarrollo de la trama de esta primera parte no es complejo, pero nos presenta una realidad muy diferente a la que ya habíamos visto en Fundación y Fundación e Imperio. Por otro lado, se introduce una perspectiva distinta, ya que ningún personaje propio de la Primera Fundación toma la palabra como narrador o protagonista.

tumblr_mowszn6M8I1rbu729o1_500En El Mulo inicia la búsqueda se ponen sobre la mesa nuevas cuestiones y antiguas respuestas. Por una parte, se ve el modo en que el Mulo ejerce el poder sobre los hombres y mujeres a los que controla. También se habla de la situación interplanetaria tras los acontecimientos de Fundación e Imperio. Hasta aquí las viejas respuetas. Por otra parte, se despliega una pregunta que ya se había planetado parcialmente en El Mulo.

Y Asimov pone la voz del narrador y de los protagonistas en una nueva sociedad o civilización que hasta este momento no se había mostrado. Aunque mantiene el interés sobre ella al tratarla de un modo particular. Este uso del suspense al que ya nos tenía acostumbrados se vuelve magistral cuando se omiten incluso los detalles más cotidianos y se remarcan sólo cuestiones generales.

La segunda novela corta se titula La búsqueda de la Fundación y supone un salto cronológico mayor. Hablamos ya de cinco décadas de salto y el protagonismo regresa a manos de los miembros de la Fundación. Esto no supone una pérdida de protagonismo de la nueva civilización a la que nos hemos referido, sino una alternancia entre los habitantes de Terminus y los misteriosos nuevos Oradores, en lugar de una laternancia entre estos últimos y la sociedad del Mulo. segunda_funda.preview

Hablar de La búsqueda de la Fundación sin estropear el engima en el que se sotiene es un asunto complejo. Esta novela es la que más juega con cebos argumentales que instan al lector a querer saber más sobre un elemento concreto para después descubrir que han dejado de prestar atención, precisamente a causa de este cebo, a otros detalles de la trama que desembocan en un final absolutamente magistral.

En esta última novela de la trilogía Asimov se presenta casi como un ilusionista que parece estar colocando todas las cartas sobre la mesa, a la vista del lector, para después sacarse un as de la manga. El final es completo, pero al mismo tiempo abierto. Cierra una etapa y deja al lector valorar qué sucederá después – al menos en el momento en que fue escrita, pues aún no había escrito las novelas que siguen a la trilgoía original.

fund2.previewPor lo general, cuando los dos primeros libros de una trilogía son tan buenos como Fundación y Fundación e Imperio, leer la tercera novela puede dar un poco de reparo o de miedo. Temor a que al final el escritor no de la talla con la grandeza que ha creado, con el aumento de velocidad que suelen generar las segundas partes de las trilogías. Sin embago, Asimov no decepciona. Es cierto que esta tercera novela es menos veloz o, digamos, divertida, que El Mulo. Pero eso no significa que no esté a la altura de la trilogía de la que forma parte. Simplemente no podía ser de ese modo porque tenía que cumplir la función de cerrar un ciclo. Y los cierres siempre son más largos y necesitan más explicaciones cuando las preguntas se han extendido tanto como las que Asimov venía planteando desde Fundación.

En resumidas cuentas, Segunda Fundación cumple su papel de cierre de trilogía tal como se espera de ella. Y, como era de esperar de Asimov, es uno de los mejores cierres que he leído.

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Fundación e Imperio – Isaac Asimov

Fundacion-e-imperioDe nuevo la entrada no hará mérito a la obra a la que se refiere. Comentar las obras de Asimov es una tarea que las desmerece. Y, sin embargo, es de recibo que este segundo título de la trilogía original de La Fundación tenga una entrada en este espacio personal.

Fundación e Imperio fue publicada en 1952, componiéndose de dos novelas cortas que Asimov decidió unir en una única obra. Este hecho es fácilmente apreciable en el momento de su lectura, pues encontramos una primera mitad de título El gobernador y una segunda parte titulada El mulo, que recibió, de forma independiente, el retro-hugo 1946, galardonado en 1996, a la mejor novela. Y estas dos partes tienen incluso un estilo diferenciado.

El gobernador mantiene más o menos el mismo estilo narrativo de Fundación, aunque ya concentra más el escenario en que se mueven los personajes. Se producen saltos cronológicos más o menos amplios y el cambio de protagonista, muy en la línea de las partes que componían la primera obra de la trilogía. Y, sin embargo, ya se pueden apreciar ciertos cambios, probablemente derivados del hecho de que estas novelas cortas que componen Fundación e Imperio ya se concibieron claramente dentro de un universo determinado y no fueron publicaciones periódicas sueltas como sucedió con las que componen Fundación.

Isaac Asimov - Fundación.e. ImperioPero es en El mulo donde el cambio de estilo narrativo de Asimov se nota de forma evidente. Esta segunda parte se desarrolla en torno a tres personajes principales, con leves intrusiones de otras escenas que ayudan a explicar las que les suceden a los protagonistas. Es un avance cronológico con pocos saltos y muy cortos, de apenas unos años, ni siquiera una decena. La historia envuelve a esos tres personajes y, para el lector, aparecen por primera vez unos protagonistas especialmente demarcados y con los que se desarrolla gran parte de la obra. Y su historia sirve como impulsora para lo que será Segunda Fundación, la tercera obra de la trilogía original.

Una enorme diferencia entre Fundación y Fundación e Imperio reside precisamente en sus finales, además de en su estilo narrativo. Fundación puede leerse como una mera novela autoconclusiva, con un final que puede tomarse como tal, sin dejar nada especialmente desatado y comprendiéndolo como una suerte de final abierto donde el lector podría haber deducido las siguientes crisis o problemas de la Fundación.

Por el contrario, Fundación e Imperio deja claro que existirá una continuación. El último capítulo de esta obra es la obertura necesaria para el que será el tercer título de la trilogía, Segunda Fundación. No podría hablar de este final sin destrozar la trama del libro, sin dar un dato de especial relevancia, al que conduce toda la novela corta El mulo.

Parece 149393406_51d9729e21ser en este momento cuando Asimov toma conciencia de que ha creado un universo propio, diferente de otros, al que decide dar una continuidad distinta. Crea conflictos, problemas mayores, y evita repetir el patrón crisis-solución que siguió en Fundación y en El gobernador.

Ciertamente esto podría resultar algo poco atractivo para aquellos que, como yo misma, disfrutaron enormemente del estilo diferente y particular de Fundación. Pero nada más lejos de la realidad, pues esta segunda obra de Asimov se sirve precisamente de su gran talento como narrador y de la historia a la que ya había estado dando forma en la primera obra para desarrollar un camino nuevo.

En este sentido, El gobernador crea una suerte de nexo de continuidad entre las cortas y determinantes historias de Fundación y el estilo, digamos, “novelesco” que tiene su comienzo con El mulo y continuará con Segunda Fundación. Este estilo “novelesco” no supone un cambio que haga que el lector piense que ha dejado de leer a Asimov. No es algo tan dramático, sino más sutil. De hecho, precisamente por la maestría el escritor, el narrador se deja sumergir en un cambio de estilo que no se presenta drástico, pero que altera el ritmo al que nos tenía acostumbrados.

Ahora bien, si no se busca esa diferencia, no tiene por qué encontrarse. El uso magistral del lenguaje, del recurso de omisión y posterior revelación y la conformación de personajes complejos y redondos se mantiene absolutamente en Fundación e Imperio tal como se había presentado en Fundación. Sólo es reseñable el cambio en tanto que parece, como se ha dicho previamente, una suerte de “toma de conciencia” por parte de Asimov en lo que se refiere a su propio universo.

25_1No me atrevería a decir nada más sobre Fundación e Imperio. Es una obra que merece ser leída, si bien es cierto que puede resultar un poco repetitiva en la primera parte, El gobernador. No sería justo, por otra parte, considerarla un mero “nexo de unión” entre Fundación y Segunda Fundación. Tiene elementos nuevos y muy interesantes que merecen la absoluta atención del lector. Finalmente, decir que el final que Asimov presenta es una perfecta tentativa a leer el tercer libro de la trilogía inmediatamente, pues la historia de El mulo se precipita al final, reuniendo muchas respuestas a cuestiones que se habían planteado al lector a lo largo de la historia.

Asimov no decepciona en Fundación e Imperio. No olvidemos que forma parte de la trilogía que recibió el indiscutible  premio Hugo a la “Mejor serie de todos los tiempos”.

Para más información sobre Asimov y fundación, me remito a la entrada sobre dicha obra en este mismo blog.